Hay ocasiones en las que tenemos que ser los primeros en dar valor a lo que hacemos, ya que le invertimos tiempo, esfuerzo y dedicación. Poner en valor no implica adoptar una actitud de superioridad con respecto a los demás, ni exagerar nuestros cometidos, sino, simplemente, aceptar y mostrar que contamos con capacidades, habilidades y talentos para resolver tareas de forma óptima.
¿Qué pautas podemos seguir para poner en valor nuestro trabajo frente a clientes y superiores jerárquicos?
1. Es importante empezar por analizar qué áreas del trabajo que realizas son merecedoras de una valoración positiva, es decir, apreciando por ti mismo tu labor sin caer en la minusvaloración con comentarios del tipo “Otros también pueden hacerlo igual de bien que yo”.
2. Cambiar la forma de describir tus atribuciones. ¿Acostumbras a subestimar tu contribución y restar importancia a las acciones que realizas cuando relatas lo que haces en el trabajo? Si has respondido afirmativamente, opta por explicar tus tareas concediéndole el peso justo y real que seguro tienen, y que tú, con el paso del tiempo, has eliminado.
3. Demuestra que puedes dar un paso más. Otra forma de poner en valor tu trabajo, pero sobre todo, tu capacidad de trabajo, es saliendo de la zona de confort y mostrando una actitud proactiva ante los diferentes retos laborales que surjan.

