- Enfócate en cumplir con tu tarea lo mejor posible. El verdadero premio diario surge de la satisfacción del trabajo bien hecho.
- No te enfoques en aquellos compañeros de trabajo que te transmiten su negatividad porque están enredados en la queja. Comparte más momentos con aquellos con los que te lleves realmente bien.
- Muchas personas tienen insatisfacciones pero no toman la iniciativa de hablar con su jefe para poder plantear sus demandas. Por ejemplo, si no estás contento en tu actual puesto, tienes la posibilidad de hacer un cambio. Igualmente, puedes pedir un aumento de sueldo si crees que tu trabajo no está debidamente recompensado. Tomar la iniciativa de plantear estas cuestiones no significa que la respuesta directa vaya a ser un sí, no obstante, te abres la posibilidad de negociar.
- Muchas personas consideran que no es posible hacer amigos en el trabajo. Evidentemente, no todos tus compañeros serán tus amigos. Pero si no encuentras amigos en la oficina, ¿entonces dónde? Pasas tantas horas allí que ojalá puedas decir que has conocido, al menos, a una persona interesante.
- Ten unas expectativas realistas de lo que implica el trabajo. En cualquier empresa habrá aspectos que no te gusten. O también, el sentimiento de obligación que implica hacer cosas que no siempre te apetecen.
- Diferencia entre trabajo y vida personal para evitar que ambos planos se contaminen constantemente.

