Comprar por internet nunca había sido tan fácil. En pocos minutos es posible adquirir vitaminas, suplementos, medicamentos, productos para adelgazar, tratamientos capilares o cosméticos que prometen resultados sorprendentes.
El problema es que muchas personas dedican más tiempo a comparar precios que a verificar qué están comprando realmente. Y cuando se trata de productos relacionados con la salud, esa diferencia puede ser más importante de lo que parece.
La salud se está comprando como si fuera cualquier otra cosa
Las redes sociales se han convertido en una gigantesca vitrina comercial. Basta con una fotografía llamativa, algunos testimonios y una oferta atractiva para convencer a cientos de compradores. Sin embargo, detrás de muchas publicaciones existe una pregunta que pocas veces se hace el consumidor:
¿Quién fabricó este producto?
Parece una pregunta simple, pero suele ser la más importante. Muchas personas compran porque alguien lo recomendó, porque vieron un video viral o porque el precio es mucho más bajo que en otros lugares. Lo que rara vez verifican es si existe una empresa identificable detrás del producto y si alguien respondería en caso de presentarse un problema.
Hoy cualquiera puede vender un producto por redes sociales. No cualquiera debería tener su confianza.
Existe la creencia de que el principal riesgo es comprar una falsificación. Pero la realidad es más compleja.
También pueden existir productos originales que fueron almacenados de manera inadecuada, transportados sin las condiciones necesarias o comercializados por canales no autorizados. En otros casos, simplemente no es posible confirmar qué contienen realmente, cuál es su origen o si cumplen con los requisitos exigidos por las autoridades sanitarias.
Por eso los expertos recomiendan desconfiar de las promesas milagrosas, los resultados instantáneos y las ofertas que parecen demasiado buenas para ser ciertas. Cuando la salud está de por medio, la prudencia sigue siendo una de las mejores herramientas de protección.
Si una publicación promete resultados extraordinarios, lo razonable es exigir pruebas extraordinarias.
Lo que muchos olvidan revisar
Antes de consumir cualquier producto relacionado con la salud, existen aspectos básicos que vale la pena verificar.
¿Cuenta con registro sanitario?
¿Tiene información clara sobre el fabricante?
¿Incluye composición, lote y fecha de vencimiento?
¿Se comercializa a través de canales reconocidos?
Estas preguntas pueden parecer simples, pero ayudan a identificar si existe un mínimo de respaldo y trazabilidad detrás del producto.
Un registro sanitario no significa que un producto sea perfecto. Sin embargo, sí indica que existe una empresa responsable, una composición declarada y la posibilidad de que las autoridades ejerzan vigilancia sobre su comercialización. Sin esa información, el consumidor queda prácticamente solo frente al riesgo.
Las alertas sanitarias muestran por qué es importante verificar antes de comprar.
Las autoridades sanitarias emiten regularmente advertencias sobre productos que pueden representar riesgos para los consumidores. Estos casos recientes en Colombia muestran por qué resulta importante conocer el origen, la trazabilidad y las condiciones de comercialización de los productos antes de consumirlos.
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La pregunta no es cuánto cuesta el producto. La pregunta es cuánto sabe usted sobre él.
Comprar informado sigue siendo la mejor decisión
Internet ofrece acceso a miles de productos que hace algunos años eran difíciles de conseguir. Esa facilidad ha traído beneficios para los consumidores, pero también nuevas responsabilidades.
Antes de hacer clic en "comprar", vale la pena detenerse unos minutos y revisar quién fabrica el producto, qué contiene y si cumple con los requisitos básicos que exigen las autoridades sanitarias.
Porque cuando algo afecta la salud, las preguntas que no se hicieron antes de comprar suelen aparecer demasiado tarde. Y en muchos casos, la mejor inversión no es encontrar el precio más bajo. Es saber exactamente qué está llevando a su cuerpo.
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