Cuando hablamos de presentismo estamos frente a un nuevo término que resulta ajeno para muchas personas, aún dentro del mundo laboral, pese a que no es un fenómeno nuevo.
En términos sencillos, el presentismo es la evaluación del impacto económico o productivo que tiene el hecho de que un trabajador acuda a sus labores con alguna condición anómala de salud. Alguna vez en su vida, cada trabajador experimenta una situación de salud o psicosocial anómala que afecta su rendimiento laboral. A veces son enfermedades propias, otras son las de los hijos o familiares y que se traducen en estrés, ansiedad o depresión, pero también son situaciones generadas dentro del mismo lugar de trabajo.
El término presentismo (presenteeism, en inglés) se le atribuye al profesor Cary Cooper e inicialmente sólo se consideraba como el impacto que tenía el trabajar enfermo o con manifestaciones de tipo clínico evidente. Con el paso del tiempo y la experiencia, se ha advertido que el ámbito psicoemocional y laboral ambiental también tiene un gran impacto en el rendimiento y productividad de los trabajadores.
Fuente: S.M.L. Consultores
Ojo a los síntomas
Hay ciertas patologías que se asocian con más facilidad al presentismo, es decir, que impactan en la salud, pero que los trabajadores o las empresas no las asumen como algo que afecte el desempeño. Entre ellas, están las alergias, el estrés, la depresión, las migrañas, algunos dolores, enfermedades crónicas como la obesidad, hipertensión, colesterol alto o incluso el tabaquismo. De hecho, una jornada laboral en situación de extremo estrés desencadena el llamado “Síndrome de Burn Out” que es una especie de agotamiento o “hundimiento” por efecto del trabajo.
Muchas de estos síntomas son muy frecuentes en los trabajadores y en la mayoría de las empresas no se han percatado, cuantificado y evaluado que este tipo de afecciones impactan en el desempeño y, por tanto, en la productividad laboral. Veamos cuál es la realidad.
La obesidad también impacta, pues los trabajadores pierden destrezas, se sienten más cansados, y su autoestima y relación con sus compañeros decae.
Los trastornos emocionales como el estrés, ansiedad, depresión también repercuten y no sólo en el trabajador afectado, sino que la mayoría de las veces en el resto del equipo que debe lidiar con esas situaciones anómalas.
Pero las condiciones de trabajo también provocan que las personas estén desmotivadas o insatisfechas laboralmente. No son dos mundos disociados: el de los problemas físicos propios con el del entorno ambiental del trabajo.
El Efecto
Se ha estimado que el presentismo es cuatro veces más que el ausentismo. Esta diferencia se relaciona con el hecho de que cuando un trabajador presenta un permiso por enfermedad, su trabajo generalmente es asumido por otro compañero o se busca un sustituto temporal. En el caso del presentismo, el trabajador comienza a bajar su rendimiento progresivamente Sin que sea reemplazado. Y el problema es que muchas veces este empleado comienza a arrastrar a otros.
Permitir el presentismo puede ser mucho más costoso para una empresa que crear un entorno donde las personas se sientan capaces de tomar una licencia por enfermedad: los empleados con enfermedades contagiosas tienen un efecto en cadena.
¿Internet el nuevo enemigo?
El uso de internet, email y redes sociales con fines personales durante la jornada laboral es, sin duda, la práctica presentista más extendida
Ya no sólo las personas que trabajan en oficinas son propensas a utilizar internet para usos personales en el trabajo, hoy con el uso de Smartphones puedes hacer de todo en cualquier lugar.
Precisamente por eso, puede surgir la tentación de visitar páginas web no vinculadas al trabajo. Internet es una ventana al mundo que permite comprar, leer artículos o ver vídeos: las distracciones están aseguradas. En consecuencia, algunas empresas deciden restringir la navegación en determinados sitos web.
De esta manera podemos destacar tres acciones 3 acciones en las que internet puede fomentar el presentismo en la empresa.
- Consultar las redes sociales. Las notificaciones de Facebook, Twitter e Instagram llegan por varios canales (ya no solo el móvil). Una solución para evitar las interacciones en horario laboral es establecer momentos específicos del día para consultar el móvil.
- Gestionar el correo electrónico. Realizar limpieza en el mail es una tarea más rápida de lo que parece, pero puede convertirse en una excusa perfecta para perder el tiempo. Si tienes que resolver algún aspecto del correo, procura hacerlo cuando llegues y sigue después con los otros objetivos del día.
- El uso de WhatsApp. Cada vez más se integra en la rutina laboral de miles de persona en el mundo y sobre la cual no hay demasiados controles.
Con la proliferación de empleos a distancia ha aumentado la desconfianza de los jefes de que sus empleados estén cumpliendo con sus tareas.
Tarea para los Empresas. Para los empleadores aún queda mucho camino por recorrer. No todos tienen dimensionada la importancia de este problema. Las actuales leyes vigentes obligan a los empleadores a adoptar medidas para que el trabajo se desarrolle en condiciones ambientales seguras.
Las empresas deben poner en práctica principios, políticas y estrategias orientadas al bienestar integral de sus trabajadores y la conciliación del mundo laboral y familiar, que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas, el ambiente de trabajo y la productividad.
De esta manera las compañías lograrán beneficios empresariales, incremento en el valor de mercado, aumento en la productividad, reducción de los costos operativos, retener y atraer a los mejores empleados y reducir el ausentismo, entre otros efectos.

