El ejercicio y el deporte son algunos de los hábitos más saludables que puede cultivar un ser humano. Si eres una de esas personas a las que les gusta ejercitarse regularmente y acostumbras a practicar ejercicio a diario, debes saber que, además, le estás haciendo un gran favor a tu organismo, pues esta práctica ayuda a prevenir enfermedades. Por el contrario, si no te gusta mucho el deporte, tu salud puede empezar a sufrir muy pronto las consecuencias negativas de un estilo de vida sedentario.
¿Qué tipo de enfermedades puedes prevenir con la práctica de ejercicio regular?
- Presión arterial alta. Correr, nadar o ir en bicicleta (entrenamiento aeróbico) han demostrado ser actividades muy efectivas para controlar la presión arterial.
- Enfermedades cardíacas. Otro beneficio asociado al entrenamiento aeróbico es que previene las enfermedades cardíacas, como el infarto de miocardio y las arritmias.
- Diabetes tipo II. Esta enfermedad tiene una alta prevalencia a nivel mundial y se caracteriza por una serie de alteraciones metabólicas que aumentan el nivel de glucosa en sangre (hiperglucemia). Investigaciones recientes muestran que el ejercicio físico reduce hasta en un 42% el riesgo de padecerla. El entrenamiento físico también mejora la capacidad del cuerpo para usar la insulina, hormona que regula la cantidad de azúcar en el cuerpo.
- Osteoporosis. Esta es una enfermedad que produce una disminución de la densidad de masa ósea. El ejercicio físico es clave para tener un esqueleto resistente, y el entrenamiento de fuerza mejora la densidad ósea y previene el deterioro de los huesos; también reduce la exposición a fracturas hasta en un 17%.
- Colesterol alto. Esta patología está asociada a múltiples enfermedades. Los estudios muestran que tanto el ejercicio cardiovascular como el entrenamiento de fuerza resultan beneficiosos para reducir el colesterol malo y aumentar los niveles de colesterol bueno o HDL.
- Artritis. El entrenamiento de resistencia moderado es efectivo para prevenir y reducir la artritis, pues ayuda a fortalecer los músculos que rodean las articulaciones.
- Alzheimer. Uno de los beneficios psicológicos de practicar ejercicio es que mejora la memoria y ayuda a prevenir el Alzheimer. Practicar actividad física entre los 25 y los 45 años incrementa las sustancias químicas del cerebro que previenen la degeneración de las neuronas del hipocampo.
- Depresión. Esta enfermedad mental puede llegar a ser grave y necesitar tratamiento psicológico. Sin embargo, existen diferentes tipos de depresión, algunos de ellos menos severos. El ejercicio físico puede ser efectivo para reducir las depresiones menos pronunciadas, pues ayuda a liberar sustancias químicas en el cerebro que se relacionan con el estado de ánimo (por ejemplo, serotonina o endorfinas). También mejora la autoestima.
- Cáncer. Esta grave enfermedad puede prevenirse con una serie de hábitos saludables, entre ellos la práctica de ejercicio físico. Según una reciente investigación, las mujeres que practican ejercicio físico moderado durante dos horas y media a la semana tienen menos probabilidad de sufrir cáncer de mama.
- Ansiedad. Este es otro de los trastornos psicológicos que pueden prevenirse con el entrenamiento físico. También reduce los síntomas en los casos menos graves, porque los neurotransmisores liberados durante y después de practicar ejercicio pueden ayudar a las personas que sufren ansiedad a calmarse.
¡Transforma tu vida y protege tu salud con ejercicio regular!

