Todos conocemos expresiones comunes sobre la risa. Con una dosis saludable de humor, no solo afrontamos más fácilmente la vida diaria, sino que también nos resulta particularmente útil en momentos difíciles y desafiantes. Cuando tenemos un día horrible, asuntos privados o laborales, o incluso problemas de salud, el humor siempre resulta ser nuestro caballero de brillante armadura. Puede que no cambie la situación por sí misma, pero reduce nuestros niveles de estrés y nos ayuda a ver el mundo con otros ojos.
El humor desde la antigüedad hasta el presente
En la filosofía Antigua, el humor recibía muy poca atención y si lo hacía, era principalmente negativa. Platón, por ejemplo, criticaba la risa como una emoción que minaba nuestro autocontrol y pedía un estricto control en todo lo cómico. El estoico Séneca, por otra parte, identificó el humor como un elemento vital de serenidad, afirmando: “Todas las cosas son motivo de risa o llanto”, y concluyó: “Es mejor que un hombre se ría de la vida a que se lamente por ella”.
Lo que el humor hace en nuestros cerebros
La risa desencadena más procesos en nuestro cuerpo: por un lado, desciende de manera significativa el nivel de las hormonas corticales y adrenalina del estrés, y, por otro lado, cuando reímos, se liberan las hormonas de la felicidad como las endorfinas y dopamina. Con humor, podemos gestionar mejor el estrés y sentirnos más felices.
Efectos psicológicos
- Elimina el estrés. Produce endorfinas y adrenalina que elevan el tono vital y nos hacen sentir más despiertos.
- Alivia la depresión. Provoca una disminución del cortisol, ayudando a la prevención, mejora y/o curación de los problemas ocasionados por las cargas mentales. Permite ser más receptivo y ver el lado positivo de las cosas.
- Mejora la autoestima. Ayuda a mejorar la imaginación, intuición y creatividad.
- Exteriorización. Permite la manifestación de emociones y sentimientos reprimidos.
Efectos sociales
- Aumenta las relaciones interpersonales, mejorando las habilidades de comunicación.
- Desinhibe y aleja la timidez.
- Facilita las situaciones sociales incómodas.
- Ayuda a cambiar el clima organizacional y el ambiente laboral.
Efectos físicos
- Musculo esquelético. Con cada carcajada se ponen en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa. Aumenta la flexión muscular y tonifica. Adicionalmente ayuda a adelgazar reactivando el sistema linfático.
- Respiratorio. Permite la entrada del doble de aire en los pulmones, lo que mejora la respiración y aumenta la oxigenación de los tejidos.
- Circulatorio. Es capaz de incrementar la velocidad de la sangre y limpiar las paredes arteriales de pequeños cúmulos de colesterol. Previene el infarto debido al movimiento interno que produce el diafragma, fortaleciendo además al corazón y los pulmones.
- Digestión y eliminación. El diafragma origina un masaje interno que facilita la digestión y evita el estreñimiento. La vibración del hígado favorece la secreción de jugos gástricos y saliva ayudando a la digestión y quemando calorías.
- Analgésico. Durante el acto de reír se liberan endorfinas, por lo que cinco o seis minutos de risa actúan como un potente analgésico.
- Inmunológico. Aumenta las proteínas que combaten las infecciones gamma. Fortalece el sistema inmunitario aumentando las IgA y las células T.
- Masaje. La columna vertebral se estira.
- Limpieza. Se lubrican y limpian los ojos con lágrimas. La carcajada hace vibrar la cabeza y se despejan la nariz y el oído. Las vibraciones a nivel abdominal favorecen la eliminación de sustancias tóxicas. Además, consigue limpiar las paredes arteriales de pequeños cúmulos de colesterol.
- Sueño. Las carcajadas generan una sana fatiga que ayuda a prevenir el insomnio permitiendo el descanso físico e intelectual.
- Rejuvenecedor. Tiene efecto tonificante y antiarrugas al estirar y estimular los músculos faciales.
Cómo entrenar tu sentido del humor
La buena noticia para las personas que sienten que se han olvidado de cómo reír, es que el humor se puede practicar. Especialmente porque aparece de muchas maneras. No siempre tiene que ser una carcajada, a veces es suficiente una pequeña sonrisa para alegrarnos el día.
Piensa acerca de lo que solía hacerte reír y ¡con quién! También, piensa en lo que no te hace gracia. Seguro que recuerdas chistes, películas o situaciones que te han hecho reír. Después intégralas en tu vida cotidiana: A lo mejor tienes una comedia favorita que no has visto hace tiempo o podrías leer unos cuantos capítulos de una divertida novela en particular.
Y, por último, recuerda que sonreír causa unas reacciones químicas severas en el cerebro. Hace que se liberen las hormonas de la felicidad: serotonina y dopamina, elevando nuestro estado de ánimo. Cuanto más positivo seas, más probabilidades tendrás de ver el humor en las cosas. ¡Finge hasta que lo consigas!

