
Año tras año se evidencia un incremento de los accidentes laborales a nivel mundial, y no necesariamente por falta de normas o por malas disposiciones empresariales en materia de seguridad industrial. El problema va más allá. Tiene que ver con comportamientos, cultura y decisiones en el día a día.
Existen varias razones que hacen que los trabajadores sean más propensos a accidentarse, sin importar el país o el sector. Entre ellas, algunas siguen siendo especialmente visibles en nuestra realidad:
“Pa’ las que sea” Muchos trabajadores se miden a lo que sea y no se les “arruga” a nada. Sin importar la experiencia o el conocimiento que tengan sobre la actividad, aceptan la responsabilidad con tal de llevar el sustento al hogar. Ese entusiasmo, combinado con la falta de experiencia o la sobreconfianza, se convierte en un factor determinante para que el accidente se materialice.
Desconocimiento legal. Aún hoy, muchos trabajadores desconocen sus derechos y deberes en materia de seguridad y salud en el trabajo. Esto abre la puerta a que algunas empresas incumplan estándares mínimos, aprovechándose del desconocimiento. Cuando no sabemos qué exigir, aceptamos condiciones que no deberían ser normales.
Falta de aplicación de la ley. Hoy se habla del SG-SST (Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo), un proceso estructurado basado en la mejora continua que busca anticipar, reconocer, evaluar y controlar los riesgos que pueden afectar la seguridad y salud de los trabajadores. Sin embargo, en muchos casos se queda en el papel. No es que no exista, es que no se vive en la operación diaria.
Cultura HSE. En muchos entornos laborales, el autocuidado sigue sin ser prioridad. Lo importante es cumplir, y si es rápido, mejor. Así se demuestra eficiencia. El problema es que, cuando se corre por terminar una tarea, se empiezan a omitir pasos del procedimiento. Y es ahí donde el riesgo aumenta, aunque el peligro siga siendo el mismo.
Falta de compromiso empresarial. Aún hay organizaciones que ven la seguridad como un requisito y no como una responsabilidad. Se prioriza la producción sobre la formación. Es común encontrar ofertas laborales donde se exige que el trabajador llegue con certificaciones listas, como si la responsabilidad de entrenarlo no fuera de la empresa.
Señores empresarios: formar, entrenar y garantizar la competencia del trabajador es su responsabilidad. Delegar esto no solo es incorrecto, también es peligroso. Más aún cuando en el mercado circulan certificados falsos que generan una falsa sensación de seguridad.
- “Soy un varón”
- “Trabajar en el andamio con arnés, eso es para niñas.”
- “Usar bloqueador solar no es de machos.”
- “Los guantes estorban, entre más callos mejor.”
Aunque parezca increíble, estas frases siguen presentes. Reflejan una cultura donde los controles de seguridad se perciben como debilidad y no como protección. Donde el desgaste físico se confunde con compromiso, y las secuelas se ven como mérito.
Fuente del Video: CODELCO
La seguridad en el mundo ha evolucionado, pero el desafío sigue siendo el mismo: transformar la manera en que pensamos y actuamos frente al peligro. No basta con normas, procedimientos o sistemas; se necesita una verdadera cultura HSE que involucre a todos: empresas, trabajadores y comunidad.
Porque al final, la seguridad no es un requisito… es una decisión diaria. “Mi compromiso es con la vida, la mía y la de los demás.”
Recibir contenido exclusivo SST en WhatsApp

