Frases

  • Sigue las instrucciones y cumple las normas. Si no las conoces pregunta. No improvises.
  • Presta atención al trabajo que realizas. La prisa es el mejor aliado del accidente.
  • Actuar de forma segura en todas las actividades de la vida debe constituirse en hábito.

Fatiga en transporte: riesgo estructural en SG-SST y PESV

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Hay una escena que se repite con inquietante frecuencia en el sector transporte: ocurre un accidente, se revisa lo inmediato y aparece una conclusión que parece suficiente para cerrar el caso: “el conductor se quedó dormido”. La explicación es rápida, comprensible y, sobre todo, conveniente. Permite individualizar el problema y seguir adelante sin cuestionar la estructura.
 
Pero esa narrativa, aunque extendida, es profundamente limitada.
 
La Circular Externa Conjunta No. 2026-001 del Ministerio del Trabajo y el Ministerio de Transporte (2026) introduce un cambio de enfoque que obliga a incomodar esa lectura. No lo hace creando nuevas reglas, sino recordando algo más exigente: la conducción es una actividad de alto riesgo y debe ser gestionada desde la organización del trabajo, no desde la conducta aislada del trabajador. Cuando se asume esa premisa, la pregunta deja de ser qué hizo el conductor y pasa a ser qué decisiones permitieron que llegara a ese punto.
 
La fatiga no aparece, se construye
 
La fatiga no es un evento súbito ni un error espontáneo. Es el resultado acumulado de múltiples decisiones operativas que, de forma progresiva, van debilitando la capacidad de respuesta del conductor. Jornadas extendidas, presión por cumplimiento de tiempos, pausas insuficientes o inexistentes, planificación que ignora los límites humanos. Nada de esto ocurre de manera accidental. Se diseña, se permite o se normaliza.
 
La Circular es explícita al exigir control sobre jornadas y descansos, reconociendo que el agotamiento no puede seguir tratándose como una condición individual, sino como un riesgo inherente a la forma en que se organiza el trabajo . Este punto es fundamental porque desplaza la responsabilidad desde la persona hacia el sistema que define sus condiciones. 
En ese sentido, la fatiga no es una falla del trabajador. Es una señal de que algo en la operación no está siendo gestionado correctamente.
 
SG-SST y PESV: el mismo riesgo, dos sistemas que no se encuentran
 
Desde el diseño normativo, el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST) y el Plan Estratégico de Seguridad Vial (PESV) deberían actuar de forma complementaria. El primero identifica, evalúa y gestiona los riesgos laborales; el segundo aterriza esos riesgos en la operación de transporte. Sin embargo, en la práctica, muchas organizaciones han convertido estos sistemas en estructuras paralelas que funcionan sin verdadera articulación. Ambos reconocen los mismos factores críticos:
 
• Fatiga.
• Jornadas extensas.
• Condiciones de la vía.
• Comportamiento del conductor.
• Presión operativa.
 
Pero reconocer no es suficiente. Cuando estos factores se abordan desde sistemas que no dialogan entre sí, el resultado no es mayor control, sino mayor dispersión. El riesgo se identifica dos veces, pero no se gestiona de forma efectiva en ninguna.
 
La consecuencia es silenciosa, pero contundente: el sistema existe, pero el riesgo permanece.
 
El punto ciego: confundir cumplimiento con control. Uno de los errores más persistentes en la gestión de la seguridad es asumir que un sistema documentado equivale a un sistema funcional. Matrices de riesgos, procedimientos, registros de capacitación, políticas bien redactadas. Todo puede estar en orden desde el punto de vista formal. Pero la operación tiene su propia lógica.
 
Cuando los tiempos de entrega se imponen sobre los tiempos de descanso, cuando las pausas existen en el papel pero no en la práctica, cuando la presión operativa redefine las condiciones reales de trabajo, el sistema deja de ser una herramienta de prevención y se convierte en una formalidad administrativa. La Circular deja entrever este problema con claridad: no basta con cumplir, es necesario demostrar que el riesgo está siendo gestionado en la realidad . Y ahí es donde muchas organizaciones fallan sin darse cuenta.
 
Cuando ocurre el accidente, el sistema queda expuesto
 
Los riesgos mal gestionados pueden permanecer invisibles durante largos periodos. No generan alertas inmediatas, no detienen la operación, no producen consecuencias evidentes… hasta que ocurre un evento. Y cuando ese evento sucede, la revisión cambia de nivel. Ya no se trata únicamente de analizar el hecho puntual, sino de entender si el sistema era capaz de prevenirlo. Se revisan jornadas, descansos, decisiones operativas, coherencia entre el SG-SST y el PESV, trazabilidad de las acciones. En ese momento, lo que parecía un incidente aislado revela su verdadera naturaleza: una consecuencia previsible de un riesgo no controlado.
 
Porque cuando la fatiga no se gestiona, el accidente no es una sorpresa. Es un desenlace.
 
El riesgo no se elimina con conciencia, se controla con decisiones
 
Durante años se ha insistido en fortalecer la cultura, en formar conductores más conscientes, más responsables, más atentos. Esa apuesta es necesaria, pero insuficiente si no se acompaña de decisiones organizacionales coherentes. La fatiga no se corrige con capacitación. Se corrige con diseño del trabajo. El problema no está en lo que el conductor sabe. Está en las condiciones bajo las cuales se le exige operar.
 
Y en el transporte, seguir ignorando esa diferencia ya no es un error técnico. Es una falla del sistema que, tarde o temprano, termina haciéndose evidente.
 
Referencias
• Circular Externa Conjunta No. 2026-001 del Ministerio del Trabajo y el Ministerio de Transporte (2026)
 
 
Le recomendamos acceder a la Circular Externa Conjunta No. 2026-001 del Ministerio del Trabajo y el Ministerio de Transporte  completa, estudiarla y ajustar sus procesos internos. yes