Frases

  • Sigue las instrucciones y cumple las normas. Si no las conoces pregunta. No improvises.
  • Presta atención al trabajo que realizas. La prisa es el mejor aliado del accidente.
  • Actuar de forma segura en todas las actividades de la vida debe constituirse en hábito.

El Covid-19 ¿Y después qué? El nuevo despertar de la Seguridad y Salud de los Trabajadores

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Es el momento de ser proactivos y construir desde el presente, un futuro sostenible que ante las crisis, se hace visible generando valor a las empresas y al País, siendo eficientes e impactando la salud y la sostenibilidad social, económica y ambiental

¡¡Llegó el virus y nos cambió todo!! El estilo de trabajo, la educación, la formación, información y la forma de conectarnos y vincularnos. Nos cambió la noción territorial a la noción de País y de mundo. Nos cambiaron las expresiones de saludo, aprecio, amor y ya los besos y abrazos quedaron aplazados, dejando vacíos en nuestro mismo ser. Nos cambió el bullicio, el ruido exterior por el silencio de nuestro interior y el encuentro con nosotros mismos. Obligadamente cambia nuestra percepción del planeta y la necesidad de cuidarlo para las futuras generaciones. Cambio toda nuestra vida. ¡¡Muchísimas cosas cambiaron!! Difícil mencionarlas todas, además porque van a tono con las percepciones particulares de las personas, de las empresas, de los países.

Hoy nos duelen los muertos y los enfermos, nos duele el impacto económico que este virus genera en nuestras empresas, en nuestro país y en el mundo. Sin embargo, nos reconfortan las lecciones aprendidas desde el resurgir de los valores, desde el reconocimiento de lo que significa la salud y el bienestar de las personas, como pilar fundamental de una sociedad y desde la necesidad de responsabilizarse cada individuo por su salud y la de los demás.

Llegó el virus y las empresas nos enfrentamos a la necesidad de cambiar nuestros esquemas de trabajo obligándonos rápidamente a ser digitales. Aquellas que ya habían avanzado en esta transformación digital pudieron acomodarse fácilmente, pero aquellas que aún consideraban que ese momento estaba lejano les toco a gran velocidad volverse digitales con los posibles riesgos que la inmediatez pueda generar.

Las empresas hoy se obligan a desarrollar esquemas de trabajo mixtos, es decir con trabajo en casa, con trabajo por turnos y asumiendo la prevención y los efectos de una experiencia inédita, que golpea la salud, sus proyectos, su producción, sus presupuestos y su crecimiento. Ante esto, ellas se plantean cuestionamientos y a la vez acciones que les ayuden a mitigar los efectos de la situación que viven hoy, pero tal vez, sin considerar lo que vendrá después de que hallamos superado el pico del virus, mas no la existencia de este, porque el seguirá contagiando, aunque en menor dimensión.

Los organismos internacionales y nacionales, las ONG, los grupos de apoyo, los gobernantes, políticos, escritores, empresarios, están concentrados en las medidas que se deben observar para minimizar el contagio del COVID - 19, su impacto en la economía, las formas de mitigar los efectos de esta situación, la protección del empleo y de la población vulnerable, el manejo mental del aislamiento, entre otras muchas cosas. Decisión y acciones fundamentales en este momento siendo prioritarias, vitales y urgentes. ¿Sin embargo, nos hemos preguntado que otro impacto en la salud de los trabajadores genera el trabajo en casa? Que no es lo mismo que el teletrabajo, porque este se encuentra reglamentado en nuestro País y el “Libro blanco” establece el ABC del mismo.

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Me refiero al trabajo en casa, a ese que no está formalizado como teletrabajo y para el que no estábamos preparados las empresas y los trabajadores, lo que nos llevó a improvisar nuestro lugar de trabajo con los elementos que contábamos. Tal vez un escritorio o la mesa del comedor o el sofá o un cojín o la cama, rodeado de juguetes, niños, cables, preparación de alimentos, etc.

El trabajo por turnos es la otra medida que han adoptado las empresas ante esta crisis, que también puede implicar la magnificación de los riesgos o la exposición a nuevos, dependiendo de cómo se hayan concebido los esquemas para la definición de dichos turnos, ya que pueden significar sobrecargas de trabajo para lograr producción o porque les corresponde a trabajadores desarrollar actividades que no son de su conocimiento y expertiz.

Paralelamente las instituciones de salud, las empresas que satisfacen las necesidades básicas del aislamiento, redoblan esfuerzos, con la exposición magnificada a los riesgos de accidente y enfermedad laboral. Aquí podemos destacar a los médicos, enfermeras, y personal de los hospitales, nuestros héroes que aplaudimos todas las noches, los cuales hoy más que nunca requieren un sistema de gestión en seguridad y salud en el trabajo que verdaderamente los proteja no solo del coronavirus, sino también de otros riesgos biológicos, biomecánicos, de fatiga, Psicosociales. Y los trabajadores de los laboratorios, farmacias, de la industria de alimentos, restaurantes, transportadores, cuidadores, etc., ¿están cobijados en un adecuado sistema o en una cultura de seguridad y salud en el trabajo centrado en la verdadera prevención de todos los riesgos que genera la actividad y no únicamente del COVID – 19, ante el incremento en la demanda de sus servicios?

Lo cierto es que estamos en un momento de cambio, que acelera la digitalización, la inteligencia artificial, pero que tendrá claro el valor de las personas como eje en el desarrollo económico y social. Esta crisis cambio nuestra cultura de trabajo, pero hacia el futuro, ¿cuáles serán nuestros estilos de trabajo?, ¿Continuaremos con los que nos impuso la crisis, para a través de ellos optimizar recursos? ¿Qué tipos de trabajo serán los más demandados?, ¿estamos preparándonos para lo que viene?

El mundo cambio, los estilos de trabajo actuales cambiaron y seguramente marcaran cambios futuros, la crisis nos obligará a reinventarnos. La seguridad y la Salud en el trabajo (en adelante SST), hoy más que nunca, tendrá también que innovar, que adaptarse y generar una cultura que, si bien se soporta en el liderazgo de la alta dirección, se fundamente en la responsabilidad y autorregulación de todos los niveles de la organización y de cada trabajador.

Es claro que actualmente, la prioridad es enfrentar el virus para evitar el contagio y las muertes, y para ello el mundo se ha movilizado. Sin embargo, deberíamos estar preparándonos para los cambios del futuro inmediato, buscando optimizar los recursos y evitando así, que la crisis económica signifique un impacto importante en la inversión en SST, con su consiguiente resultado en el incremento de accidentes y enfermedades laborales, así como el ausentismo laboral con sus repercusiones económicas.

Me preocupa mucho ver como un importante grupo de los profesionales de SST nos fuimos al aislamiento y dejamos a la deriva a las empresas, dando como argumento que están en vacaciones, que están en trabajo en casa, que están por turnos, etc., como si estos cambios no impactaran en la identificación, evaluación y valoración de los riesgos y por ende en el mismo sistema de gestión. Este es el momento en que se debe sentir aún más nuestra misión, tanto en las empresas involucradas en el manejo y atención de la pandemia (salud, alimentos, transporte, etc.) como en todas las actividades.

Los profesionales dedicados a la SST debemos ser conscientes que el virus en sí, el cambio en los estilos de trabajo y la crisis financiera nos implica cambios en la planeación, implementación y mejoramiento del sistema de gestión en SST; que se llegó la hora en que debemos dejar atrás los sistemas de gestión documentales y pasar a la verdadera acción y participación que optimice recursos y produzca resultados efectivos en el control de los peligros, en la productividad, en la sostenibilidad, más allá del cumplimiento de indicadores de frecuencia y severidad.

Colombia decidió mediante el Decreto 488 del 27 de marzo del 2020 y Decreto 500 del 31 de marzo de 2020, que mientras permanezcan los hechos que dieron lugar a la emergencia económica, social y ecológica las Administradoras de Riesgos Laborales cambian la destinación de sus recursos de promoción y prevención establecidos en la ley 1562 de 2012, para hacer énfasis en los trabajadores de las actividades que estén directamente expuestos al virus destinando el 5% de toda su cotización y el 2% adicional para elementos de protección personal, chequeos médicos y acciones de intervención, dejando un 10% para continuar con las medidas en las otras actividades económicas o a sus demás empresas afiliadas.

Es entendible y aceptable dada la necesidad de recursos para dotar a quienes hoy trabajan en el enfrentamiento del virus. Hay que cuidarlos, porque ellos se están entregando en su servicio. Solo quisiera llamar la atención a estas Entidades para que no solo trabajen en la prevención de los riesgos del COVID - 19, sino que enfaticen también los otros factores de riesgo que hoy se les pueden ver magnificados por la sobrecarga de trabajo. Y espero, el Gobierno sepa cuando podría dejar sin efecto esta medida, ya que podría generar un “dumping” en SST al disminuir la inversión de las ARL en las otras actividades económicas, máxime con la situación económica que deben afrontar las empresas.

También invito a las Entidades de seguridad social que se pregunten: ¿y en el después qué? ¿Como se hará la prevención ante la crisis financiera? ¿Crecerán los accidentes, las lesiones musculoesqueléticas, las enfermedades por riesgo psicosocial? ¿Cuál es el impacto económico que esto generara en el sistema de riesgos laborales?

El Gobierno debe enfocarse en la gestión predictiva y preventiva en Seguridad y salud en el Trabajo enmarcada en un concepto global de empresa saludable, con visión de futuro y no solo concentrados en medidas para paliar la situación de hoy. Construyamos el futuro desde ya. Insisto, que el después del virus no nos atropelle. Trabajemos el hoy del COVID - 19 y proyectémonos para el después. Enfatizo en que la crisis financiera puede ir en detrimento de la SST, a menos que la abordemos con la adecuada focalización y optimización de recursos, sin imponer acciones que no beneficien los resultados. Tal vez sea el momento de redireccionar el sistema de gestión de SST hacia el logro efectivo de resultados en el control mismo de los riesgos y no únicamente en la frecuencia y severidad de los eventos o en el mero cumplimiento de actividades.

Sociedades Científicas y Universidades también los invito a construir “el después”. El acervo de conocimientos que se tiene en estas instituciones es muy valioso, trabajemos juntos y desde ya. No se queden en la solución del Hoy. Son Ustedes quienes deberían convocar a todos los sectores involucrados a trabajar en el presente con visión de futuro.

La empresa del siglo XXI involucra nuevos riesgos impuestos por la digitalización, la inteligencia artificial, la biotecnología, el cuidado del planeta y ahora la crisis que nos deja el virus. Por lo tanto, Hoy más que nunca es necesaria fomentar entornos saludables que favorezcan el bienestar y la satisfacción de los trabajadores, siendo las personas el eje del crecimiento y desarrollo de un País.

El foro económico mundial en Davos 2020, concluyo que “Ha llegado el momento de considerar "el lado humano" de las cosas. Para hacer crecer los negocios de manera responsable. Estas iniciativas tienen que ver con nuevos valores y nuevas prioridades que sitúan al medio ambiente y a las personas en el centro de los planes de futuro de gobiernos y organizaciones”. Igualmente destacó que la salud sigue siendo un interés prioritario para los dirigentes del mundo fomentando la prevención de las enfermedades y desarrollando habilidades para los trabajos del futuro. Por su parte, los objetivos de desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas definen a las personas y su salud como un eje central que garantiza la sostenibilidad social y económica de un País.

Por lo tanto, Empresarios todos, focalicémonos en el presente pero con una visión de futuro ante los cambios. La inversión en SST no debe ser “el rubro del ahorro”, por el contrario, es el “rubro del compromiso y la productividad”. Mantener la inversión en seguridad y salud en el trabajo contribuye a la productividad y a la sostenibilidad social y económica de la empresa.

Un sistema de gestión en SST eficiente y basado en un verdadero liderazgo estratégico y en una cultura de empoderamiento y autorregulación, logra resultados que impactan a los trabajadores, los clientes, los procesos y los indicadores económicos. Lo importante es no dejarlo solo en documentos, sino llevarlo al ejercicio diario. Es importante que los gremios como Andi, Acopi, Fasecolda, entre otros, se planteen estrategias que permitan orientar de manera eficiente su implementación.

Se requiere de un manejo inteligente y sostenible de la seguridad y salud en el trabajo, donde la salud de los trabajadores es un derecho y es un deber de las empresas promoverla y fomentarla de manera focalizada y eficiente. Es el momento de actuar proactivamente. No podemos continuar siendo reactivos y tenemos la gran responsabilidad de generar valor, yendo más allá de un mero cumplimiento legal.

Desde nuestra experiencia en la empresa LER Prevención, este manejo inteligente y sostenible de la prevención debe estar basada en 7 principios: 1. El contexto organizacional en un esquema dual: presente y futuro; 2. Análisis predictivo de los riesgos y focalización; 3. Prevención inteligente: Tecnología preventiva; 4. Innovación abierta; 5. Competencia y autorregulación; 6. Liderazgo metainteligente; 7. Eficiencia. Cada uno de estos aspectos tiene un abordaje que nos ayudaría, sin duda alguna, a entrar a un futuro sostenible en SST.

Al final de cuentas y después de todas estas reflexiones, mi invitación es a construir un nuevo despertar de la SST, donde si bien debemos hacer frente a la situación que vivimos hoy ante el COVID - 19, trabajemos juntos en como enfrentaremos el después con estilos de trabajo distintos y con una crisis económica que marcará en mucho el quehacer de las empresas.

A riesgo de ser cuestionada por hacer una propuesta que pareciera burocrática, me atrevo a hacerla porque considero que es el momento de actuar proactivamente como sociedad.

Por lo tanto, propongo crear una Red “Visión futura sostenible SST” de planeación en seguridad y salud en el trabajo para el después del Covid 19, cuyo objetivo central sea el análisis predictivo de los riesgos laborales y la definición de planes y estrategias a nivel gubernamental, empresarial y gremial que optimicen los recursos y contribuyan al fomento de entornos y empresas saludables considerando los enfoques de la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo y los conocimientos y experiencias de las sociedades científicas, las sociedades de profesionales y las universidades.

No es una red para conversar e intercambiar solo ideas y conocimiento. ¡No! Ya hay redes que hacen esto. Esta es una red para hacer planteamientos estratégicos, técnicos y científicos en SST bajo un enfoque integral de empresa saludable.

Esta Red debe ser de referencia estratégica y técnica para el Consejo Nacional de Riesgos, los comités técnicos de seguridad y salud en el trabajo y las entidades gubernamentales en la definición de lineamientos legales y técnicos para el sistema de riesgos laborales.

Esta Red debe mantener su independencia y estar conformado por representantes de sociedades científicas, sociedades de profesionales y universidades. Teniendo como participantes, a gremios de grandes y pequeños industriales, trabajadores, Fasecolda, Acemi, y los Ministerios de Trabajo, Ministerio de Salud, Ministerio de Hacienda, Ministerio del Medio Ambiente.

Debe ser liderada por Sociedades Científicas de salud, ambientales y de economistas, así como por representantes de Universidades rotativamente, de tal manera, que se dé un enfoque independiente e integral de salud y sostenibilidad económica, social y ambiental.

Los invito pues, a unirnos y hacer que el durante y después del COVID – 19, signifique un nuevo despertar de la SST.

Por: Ing. MHSI. Myriam Dueñas Meza - CEO LER Prevención