Frases

  • Sigue las instrucciones y cumple las normas. Si no las conoces pregunta. No improvises.
  • Presta atención al trabajo que realizas. La prisa es el mejor aliado del accidente.
  • Actuar de forma segura en todas las actividades de la vida debe constituirse en hábito.

¿Por qué no nos gusta cumplir normas?

gestion-normas-sgsst-trabjo-safetyworkla.jpg

 

Por: Piedad Colmenares B. Especialista Salud Ocupacional y Consultora H.S.E.Q. Conferencista, Instructora y Coach internacional

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las compañías de los diferentes sectores económicos es el incumplimiento de las normas de los trabajadores en su sitio de trabajo, esta es una de las mayores causas de los incidentes laborales. A pesar de haber sido elaboradas, comunicadas y reforzadas para su estricto cumplimiento, este problema, que se ha vuelto genérico en muchas latitudes del planeta, se ha atribuido a diferentes razones: falta de autoridad por parte del sistema administrativo, normas poco estrictas, supervisores que prefieren mirar hacia otro lado cuando no se cumplen porque son imposibles de poner en práctica, porque identifican el problema y lo dejan sin corregir, o por acciones correctivas previas que no funcionaron debido a que los controles administrativos fueron débiles o no existían. A su vez, los trabajadores piensan que las normas son innecesarias, quitan tiempo, no se cumplen por inexperiencia, son inútiles, “todos lo hacen”, “yo hago mis propias reglas”, “sólo por esta vez no las cumplo” o, simplemente, “me da pereza cumplirlas”

Ante este panorama y con preocupación es necesario admitir que estamos enfrentados a una empresa indisciplinada y que tenemos por delante un reto importante que plantea varias opciones antes de poner en marcha una exitosa corrección

Hay que partir de la base de que las normas deben ser cumplidas estrictamente por las ventajas que hacerlo representa. Para poner esto en contexto hago referencia al científico y escritor italiano, Piero Scaruffi, quien sustenta la importancia de las normas así:

  • Evitan el desorden. Las normas favorecen la conservación de la vida, porque controlan el caos natural.
  • Predicción. Al seguir las reglas, los seres humanos desarrollan la capacidad de predicción para disminuir las amenazas.
  • Seguridad. Con los límites se logra una estabilidad, seguridad y eficiencia al realizar las actividades.
  • Mejora la interacción. Sirven para ordenar y estructurar las relaciones personales y el comportamiento dentro de la sociedad.
  • Optimiza el lenguaje. La forma de comunicación es más fácil y entendible al seguir las reglas.

Si admitimos que el incumplimiento de las normas es un problema cultural que generalmente es muy difícil de corregir porque se requiere de tiempo, constancia y creatividad, nos resultará aún más difícil si recordamos que vivimos en una cultura del incumplimiento de las normas. Quiero citar a dos grandes colombianos, el primero de ellos, Gabriel García Márquez, quien en el texto “Por un país al alcance de los niños”, escribe algo que sustenta esta conclusión: “En cada uno de nosotros cohabitan de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o violarlas sin castigo”. Y, en segundo lugar, a Emilio Yunis Turbay, quien en el libro ¿Por qué somos así? anota: “No somos mejores o peores por los genes, pero podemos ser mejores o peores por la historia”.

Posiblemente nos hemos equivocado al ejecutar acciones que no corrigen las causas de la falta de atención a las normas, debido a que se han aplicado sistemas disciplinarios estándar, como la sanción o el despido del trabajador, con resultados pobres que dejan la causa latente, que surgirá de nuevo, más temprano que tarde. También nos hemos podido equivocar al aplicar acciones obligatorias, sin que medie un conocimiento consciente de la norma, en cuyo caso el resultado es un cumplimiento de la misma poco duradero y sin compromiso, por temor y no por convencimiento.

Nuestro reto es crear una nueva conducta consistente y coherente, en donde se mantenga un equilibrio entre sus ventajas y desventajas, acompañada de liderazgo como modelo, y de proactividad responsable y segura, teniendo en cuenta que la motivación y la disciplina son fundamentales.

Dicho de otra forma, que el comportamiento seguro traiga consecuencias coherentes, ciertas, prontas y positivas. Así podremos obtener un comportamiento comprometido que es muy efectivo a largo plazo y que requiere de esfuerzo continuo y creatividad. Además de hablar de consecuencias, es importante tener en cuenta que debemos asegurarnos de crear hábitos correctos mediante la repetición, en un entorno adecuado, de la situación en la que estamos trabajando, para corregirla de forma permanente.

La idea es llegar a obtener un nuevo comportamiento que es más bien una cultura corporativa, como lo manifiesta Benjamín Hermalin, de la Universidad de Cornell y la Universidad Berkeley en California, en el artículo titulado “Economía y Cultura Corporativa”: “la visión de la cultura como un sustituto, en definitiva, de la comunicación explícita. Esto es, la cultura es un lenguaje no hablado dando directivas a los miembros de una organización… Bajo esta visión, sería mejor decir que un miembro de la organización comprende la cultura, a que es parte de la cultura. En particular, la conducta propia representa la aceptación racional, basada en las preferencias que uno lleva a la organización, de las directivas culturales”. Este análisis es útil para entender que hay que aceptar racionalmente la cultura a la que queremos llegar a vivir y hacerla propia. Esto corregirá no solo el cumplimiento de las normas sino también, en un alto porcentaje, los problemas de comunicación y de supervisión.

¿Cómo influenciar positivamente el comportamiento de los trabajadores y asegurar que la persona es la responsable de cumplir las normas y estándares?

Las palabras clave son: desaprender, modelo a seguir, liderazgo positivo, valores y principios, repetición y constancia, disciplina, consecuencia positiva, resultados seguros, compromiso, fórmula perfecta vs creatividad.

Cuando venimos de una tradición e historia de indisciplina, lo primero que tenemos que hacer es desaprender los hábitos con los que hemos vivido durante años. Estos hábitos son difíciles de dejar, pero no es imposible. Se logra con la ayuda de un modelo claro a seguir, que, aunque en un principio no parezca coherente, debe poder explicarse racionalmente, al exponer tanto los pros como los contras del mismo, así como sus correspondientes consecuencias. Una vez se han entendido, deben ligarse a repeticiones por largos períodos de tiempo, con constancia y supervisión, u otro método de control. En otras palabras, se trata de disciplina orientada con liderazgo positivo, que va desde el cargo más alto de la empresa hasta el más inferior y que va en concordancia con los valores y principios de la organización.

La consecuencia pronta, cierta y positiva tiene que ver directamente con los motivadores de tiempo, esfuerzo, refuerzo y recompensa. Si se habla de pronta, está ligada al tiempo y al esfuerzo, o sea que la consecuencia, para que haga efecto, debe ser pronta o rápida.

Si se habla de cierta, se relaciona con que la recompensa siempre operará y será positiva, entendiendo como positivas no a las recompensas económicas (generalmente peligrosas), sino de resultados positivos en comportamientos modelo para otros, felicitaciones, reconocimientos y distinciones que refuerzan el compromiso con la empresa, el sentido de identidad y pertenencia. Satisfacciones que hacen parte de la vida del trabajador y que impactan directamente a la familia y a la sociedad.

Se presentan casos muy puntuales en los que una sola persona está vinculada al incumplimiento de las normas. Estos casos ameritan una investigación profunda para poder evidenciar si se trata, entre otras, de un posible sabotaje. Aquí ya no se puede hablar de cultura y las correcciones toman otro rumbo, acorde con las políticas de la compañía.

Posiblemente no hay una fórmula perfecta para todos los casos, pero sí es importante basarse en las propuestas enunciadas en este artículo para que, de forma creativa y la vez razonable y viable para la empresa, se intervengan los problemas de incumplimiento de las normas como un asunto genérico o cultural que es causa de ocurrencia de incidentes laborales de baja, mediana y alta severidad. Sin desconocer que pueden llegar a producir fatalidades, impactos ambientales, daños a la propiedad y al proceso, que redundan en altos costos de toda índole para el ser humano y la sociedad.

Quiero finalizar con esta idea concluyente enunciada anteriormente: “… la cultura es un lenguaje no hablado dando directivas a los miembros de una organización… Bajo esta visión, sería mejor decir que un miembro de la organización comprende la cultura, a que es parte de la cultura”.

Volvamos un hábito la comprensión de las normas conscientemente elaboradas y creadas con el espíritu de evitar el desorden, de crear un entorno de predicción, de seguridad, de mejorar la interacción y de optimizar el lenguaje como una cultura corporativa que impacta en el comportamiento personal del trabajador y, por ende, en el bienestar de su familia, de la sociedad, de una nación y, por qué no, de todo un continente. Soñemos en grande, comencemos a escribir una nueva historia, aunque muchos piensen o crean que pasarán varias generaciones para lograrlo, pero, si no comenzamos nosotros ¿quién y cuándo lo hará?

Mira este video donde Napo ha entendido que la Seguridad y Salud en el Trabajo siempre debe jugar un papel vital en nuestra rutina diaria de trabajo.

 

Fuente: Napofilm